La fe del monago

Microcuento


Sin llamar, le asaltó el miedo cuando las hojas rojas invadieron el atrio, sin ruido. A la iglesia a oscuras tras la misa. A volver de noche por la carretera de Urresaranse. A las voces tenebrosas que sonaban en su cerebro infantil. Aquel otoño se enfrió su fe de monago.

Danza en el aire

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